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Coco Diaz

En nuestro país, todo genero popular folclórico muestra un cruce pintoresco entre lo que se reconoce como picaresca criolla (escenas humorísticas de la vida cotidiana de los sectores populares expresadas en la poesía y el canto) y la dimensión autoral e interpretativa de nuestros músicos populares.
Esto es aceptado en la mayoría de los ritmos que conforman nuestro folclore popular, sin embargo en el chamamé siempre esta relación fue compleja y polémica. Esto se debió a que dicha opción fue duramente cuestionada por muchos cultores de nuestra música, aunque aceptada por el pueblo chamamecero.
Sus antecedentes pueden encontrarse en intérpretes como Pedro Sánchez, los Hermanos Sena en Corrientes y el gran Mario Millán Medina al cual se le llamaba “la guitarra incomprendida” debido a la discusión que abrió en su época su propuesta autoral e interpretativa.En Santa Fe ese cruce entre el humor, la picaresca criolla y el chamamé llego de la mano de Coco Díaz, uno de los intérpretes y autores más talentosos y reconocidos de nuestro querido chamamé.

Don Coco Díaz nace en los pagos de Tostado un 21 de enero de 1936 hijo de María Joaquina Díaz y de Pedro Castro, su familia se conformaba también por cinco hermanos entre los que encontramos a Román, Florinda, Faustino, Tomas y Coco Díaz. Recibe su guitarra a los nueve años y medio como regalo de su hermana, sus primeros rudimentos en la guitarra se los enseña su hermano mayor, Román Díaz; y siendo un niño de apenas diez años va a vivir a la provincia de Buenos Aires más precisamente en Lanús.

Siendo joven se observa en él una vocación musical totalmente definida y decide probar suerte en Mar del Plata, del cual el guarda el recuerdo muy lindo cargado de emotividad manteniendo viva esa experiencia en forma de múltiples anécdotas que simpáticamente nos contó de lo que fue ese duro comenzar: “a la noche cantaba en cabaret boleros y temas románticos y de día iba a las peñas a cantar folclore pues tenia que vivir”. Posteriormente en el 1964 se incorpora a “Los Cantores de Salavina” del cual se independiza en 1966 para reencontrarse con su destino chamamecero y humorístico en el cual cuenta en su haber con 35 materiales discográficos. El reconoce que nuestra provincia tiene una particularidad que él mismo comparte con sus músicos, pues un folclorista de estos pagos conoce todos los ritmos de folclore, en consecuencia un santafesino puede recorrer los caminos de las zamba, perderse en la cadencia de una milonga o rasguear una chacarera sin ningún inconveniente; y por supuesto cantar un buen chamamé que es la preferencia musical que lo acompaño desde su niñez. Es un admirador de don Ernesto Montiel, Abelardo Dimotta y siente una fascinación y admiración por Mario Millán Medina, que es según sus propios comentarios “el Molina Campos del chamamé”.

Una vez que se identificó con el humor y el chamamé, supo construir un éxito basado en una estructura musical y chamamecera de calidad sustentada en músicos excepcionales que lo acompañaron desde su primera etapa como don Gregorio Molina, Juancito el Peregrino, Nicolás Oroño, Álvaro Copello, Romero Romerito y tantos otros buenos músicos que dieron la muy buen sustento musical que caracteriza a don Coco Díaz en sus interpretaciones. De esta etapa también tiene presente cuales sus primeros éxitos destacando “Novios del Malezal” un rasguido doble que la gente se cansaba de pedir en las radios o eventos, “La Cate” un chamamé de Roberto Galarza y Gregorio Molina entre tantos otros temas que le permitieron captar la atención del público. El éxito fue vertiginoso y el pueblo chamamecero supo aceptar su propuesta musical que cosecho aplausos a lo largo y ancho de nuestra patria y podemos decir que todavía sigue vigente en el reconocimiento de un público que no olvida sus canciones que hicieron reír a más de una generación.

Pero a los aplausos le siguieron duras críticas que podemos remitir a los tiempos de don Mario Millán Medina, que ponían en cuestión la idea de poner artísticamente sobre el escenario una propuesta humorística vinculada al chamamé. Así encumbrados historiadores y músicos del chamamé levantaban su voz acusadora diciendo: “el chamamé es cosa seria”, “Coco Díaz se ríe del chamamé”etc. Pero así como hubo críticas también hubo defensores que sostuvieron la necesidad de no sacralizar a través de solemnidades vacías nuestra música y darle al humor un lugar dentro del chamamé. De esta manera alguna vez don Ernesto Montiel agradeció a mano tendida lo que hizo Coco Díaz por difundir el chamamé en Capital Federal (actual Cuidad Autónoma de Buenos Aires) y el propio Mario Millán Medina refiriéndose al tema supo decir “los pueblos tienen que aprender a reír, no hay pueblo que pueda vivir sin humor”.

Cuando por primera vez le ofrecieron actuar en Corrientes, el contesto sorprendido ante la propuesta “en Corrientes a mi no me quieren”, como única respuesta que tuvo del organizador del espectáculo fue “vos vení y después contame”. Cuando llego a Corrientes Capital al club Peñarol donde se organizaba el espectáculo lo estaba esperando un marco de público impresionante y se vio obligado a actuar dos veces, primero para la gente que estaba adentro de las instalaciones y otra para la gente que había quedado afuera. Esta es la mejor muestra de como el publico chamamecero, el juez inapelable en estas cuestiones, supo acompañar y entender a don Coco Díaz y su aporte al chamamé. Esta propuesta partía de anécdotas e historia que la gente le narraba y el transformaba en chamameceras canciones, cuyo respeto intimo se observo en la calidad musical sobre el cual se apoyaron todas sus interpretaciones. Al respecto el nos dijo: “pueden criticar muchas cosas de lo que yo hago, pero no pueden decir que lo mío musicalmente no sea chamamé o esta mal hecho”.

Hoy Coco Díaz es un músico consagrado con una trayectoria de cuarenta y dos años con el chamamé y el humor, es un verdadero referente de nuestro folclore y esta polémica en torno al humor y el chamamé con la que tuvo que lidiar a veces, es algo lejana y la reminiscencia de la misma fue mas una curiosidad que tuve como interlocutor que algo que él me pretendía contar. Sigue actuando, construyendo éxitos como “el soltero más codiciado” que grabó con Monchito Merlo o la milonga dedicada al partido de truco (ver videos). Vive con su esposa Marta Díaz y dice ser muy feliz, esta orgulloso de sus hijos (María Eugenia y Juan martín Díaz) que decidieron recorrer un sendero musiquero a partir de la construcción de un conjunto musical folclórico llamado “Los Díaz Pasan Volando”.

El tiempo mantiene intacto su amor y el recuerdo de su niñez feliz vivido en los pagos de Tostado al cual recuerda siempre en sus canciones remitiendo sus paisajes, escenas y personajes presentes en alguna de sus obras. Conociéndolo en esta breve charla no resulta extraño este recuerdo permanente hacia sus orígenes, pues para él “un provinciano bien nacido no olvida su origen”. De esta manera se pone muy contento al ver como su pueblo retribuyó su gesto nombrándolo “ciudadano ilustre” y bautizando una plaza con su nombre. A pesar de los años de trayectoria y el hecho que ya no es un jovencito tiene la fuerza suficiente para vincularse en emprendimientos culturales y participar como vicepresidente en una organización civil destinada a preservar el patrimonio cultural de los santafesinos, estamos hablando de “santafesinos por el mundo” cuyo presidente es el amigo Cesar Casco.
 

 

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Programa radial dedicado a la difusión de la música folklórica argentina y latinoamericana.

 

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Miércoles de 18:00Hs a 20:00 Hs  

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Rolando Rodriguez

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